En un nuevo acto de contorsionismo politicomediatico, el gobierno japonés intenta explicar lo inexplicable. Según se informa, la compañía Telco (Tokyo Electric Power), propietaria de la central de Fukushima, “se han visto obligados al mal menor”, han vertido al mar 11.500 toneladas de agua  “ligeramente” radioactiva, solo cien veces por encima del limite.  Estoy seguro que me dirán de que ese mal menor no es el responsable, de que el nivel de yodo radiactivo  sea 7,5 millones mayor al límite legal y el del cesio-137 lo excede en 1,1 millones de veces. Estas mediciones se hicieron unas horas antes del vertido, entonces ¿cuáles son los nuevos niveles? ¿y que piensan hacer con las otras 60.000 toneladas de agua contaminada que inundan las distintas dependencias de la central? Agua que como se ha demostrado se filtra al subsuelo por distintas grietas y contamina ya a 20 metros de profundidad. Bueno, ahora dicen que los han sellado. ¡Averigua!

Se ha comenzado a poner limites sanitario-radiactivos a productos de pesca  que no contaban con ellos, tras haber detectado 4.080 becquerelios por kilo en algunos ejemplares de anguilas de arena pescados en la costa de la prefectura de Ibaraki, al norte de Tokio. El límite decidido es similar al de las verduras: 2.000 becquerelios/kilo para yodo radiactivo, que puede provocar cáncer, y 500 becquerelios/kilo para el cesio. Por el momento no se considera necesario evacuar a los habitantes de los alrededores de Fukushima.

Pero para Telco, la verdadera tragedia es que su valor en bolsa ha caído un 18%, su nivel más bajo en casi 60 años.  Esta caída esta provocada  por la desconfianza de los pobres inversores, ante la noticia de que la compañía tendrá que comenzar a pagar una indemnización  provisional  a los damnificados, antes de la definitiva.

¡¡Pierde valor porque  tiene que pagar indemnizaciones y no por los daños ecologicos, sanitarios y humanos causados por la central!!

¡¡¡PA CAGARSE!!!

Calvito.