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Terra
La Coctelera

 

Durante la transición y los años posteriores el  sentimiento antinuclear en España fue en aumento. Después, como tantas otras cosas, nos fuimos acomodando, aburguesando y nuestros inefables dirigentes políticos se fueron envalentonando, se fueron haciendo mucho mas osados. Con la llegada de “superbigote” Aznar la derechona se sacudió el poco corsé que le quedaba y se lanzaron descaradamente a desarrollar sus políticas ultraliberales. La aparición del personaje ZP ha sido un mero espejismo, prometió  parar el programa nuclear español con el cierre de centrales anticuadas y la realidad es muy distinta, prorroga su vida útil cuando esta de sobra sobrepasada y  por consiguiente la seguridad es cada vez más precaria.

Nos cuentan el cuento de que la radiación es algo natural en el medio natural y por lo tanto las centrales nucleares son muy “ecológicas”. Efectivamente, en el medio natural hay radiaciones de varios tipos  que procede de las materias existentes en todo el universo, y puede ser radiación visible (como por ejemplo la luz), o invisible (por ejemplo los rayos ultravioleta). Esta radiación, procede de las radiaciones cósmicas del espacio exterior (Sol y estrellas), pues ellos son gigantescos  reactores nucleares, aunque lejanos; también proceden estas radiaciones de los elementos naturales radiactivos (uranio, torio, radio) que existen de forma natural en el aire, agua, alimentos, o el propio cuerpo humano (potasio, carbono-14). Esta radiación natural, es del orden del 88% de la radiación total recibida por el ser humano, clasificándose de la siguiente manera:

- Radiación cósmica                              :    15 %
- Radiación de alimentos, bebidas, etc :    17 %
- Radiación de elementos naturales        :    56 %

El resto de radiaciones son de carácter artificial y provienen de fuentes creadas por el hombre. Los televisores, teléfonos móviles, pantallas de ordenador o los aparatos utilizados para hacer radiografías médicas son las fuentes más comunes de las que recibimos radiación artificial. La generada en las centrales nucleares, pertenece a este grupo. El incremento de radiación que recibe una persona en un año como consecuencia del funcionamiento normal de una central nuclear, es de 1 milirem al año (1 REM = radiación de rayos gamma existente en el aire por centímetro cúbico de aire), cantidad que es 100 veces más pequeño que la radiación natural que recibimos en España.

Todo parece muy bonito, maravilloso, genial, si no fuera porque las centrales nucleares utilizan un sistema que no es natural, la fisión nuclear no es natural, es una reacción termonuclear forzada de forma artificial.

Los residuos que genera son enormemente peligrosos, costosos de transportar y muy difíciles de almacenar. Recordemos que durante muchos años se estuvieron lanzando al fondo del mar miles  y miles de barriles con basura nuclear frente a las costas de Galicia. Como los grupos ecologistas demostraron, muchos de esos barriles se abrieron, exponiendo su interior a la fauna marina y posiblemente a la cadena alimentaria. Nadie puede asegurar las consecuencias que esto tendrá, pero yo creo  que no será nada bueno.

A todo esto hay que añadir que la gestión de los accidentes recae en la propietaria de la central y siempre anteponen sus intereses comerciales a la seguridad. Por si hubiera dudas los últimos acontecimientos en Japón demuestran que la eléctrica propietaria  de la central, tardo “demasiado” tiempo inyectar agua de mar al reactor. Esa acción, especificada en el protocolo de seguridad en tercer lugar, hubiera arruinado los sistemas de la central, y claro, se lo pensaron.

En EE.UU. la central de Three Mile Island, en Harrisburg, Pensilvania, sufrió un accidente en el reactor numero 2 el 28 de marzo de 1979.

Limpiar el reactor después del accidente necesitó de un proyecto difícil que duró más de 10 años. Comenzó en agosto de 1979 y no terminó oficialmente hasta diciembre de 1993 con un coste total de cerca de 975 millones de dólares ( más o menos 120.000 millones de pesetas). Entre 1985 y 1990 se eliminaron del lugar  casi 100 toneladas de combustible radiactivo.

Estudios realizados en 1982 mostraron que las personas que vivían cerca del reactor nuclear de Three Mile Island exhibieron altos niveles de estrés después del accidente nuclear que ocurrió allí. También mostraron evidencia de una elevación en los niveles de presión sanguínea, un mayor número de infecciones de las vías respiratorias. Además, los sistemas inmunológicos de estas personas no funcionaban tan bien como deberían.  Oficialmente no se observaron  problemas físicos entre los habitantes de las proximidades. 25.000 personas vivían en las inmediaciones de la central.

En 1986, en Chernobil, se produjo el peor accidente de la historia de las centrales nucleares comerciales o militares. Ese día, la cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, oxido de europio,   erbio, aleaciones de circonio y grafito, materiales radioactivos o tóxicos que se expulsaron, se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación inmediata de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en, al menos, 13 países de Europa central y oriental. Se creó una zona de exclusión total de 30 Km. a la redonda que sigue vigente. Se considera que más de 300.000 personas morirán en los próximos años por cáncer y otras enfermedades asociadas al desastre.

 

 

Resumiendo, no es cierto que un desastre natural provocara el accidente nuclear de Japón. La causa ha sido una falla es el suministro eléctrico, que se podría haber producido por cualquier otro motivo, y una negligente actuación de los propietarios de la central.

¿¿NUCLEAR?? ¡¡NO GRACIAS!!

Calvito.

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