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Terra
La Coctelera

 

Los tres últimos atentados terroristas sufridos por los norteamericanos son:

Un militar norteamericano que en el interior de un cuartel, también norteamericano, y en territorio norteamericano asesina a varios militares norteamericanos.

Un extraño espía doble que trabajaba para la CIA y que se cita con siete agentes de la organización, en el cuartel de estos últimos, traspasa sin problemas los sistemas de seguridad –era amiguete– y hace estallar una bomba que llevaba consigo y los mata.

Un nigeriano que coge dos vuelos de larga distancia, con una bomba encima, sin equipaje –eso no debe ser sospechoso– y con visados de entrada a Holanda y EE.UU. a pesar de estar en la lista de los malos.

Y resulta que los que pagamos las consecuencias de su ineptitud somos los ciudadanos normales y corrientes. Eso que veíamos en las pelis americanas de juicios, que todos somos inocentes mientras no se demuestre lo contrario, ya no vale, es mentira. Para tapar su arrogante ineptitud nos tratan a todos como culpables, como delincuentes, como asesinos.

No tengo la menor duda, que el derecho a la intimidad del individuo es tan importante como la libertad religiosa o de conciencia y nada tiene que ver que a mí, personalmente, me dé igual que me vean desnudo. Poco a poco van arañando parcelas de libertadcon la excusa de la seguridad y los derechos fundamentales comienzan a estar cuestionados.

¿Y si un día descubren a un terrorista que se ha metido los explosivos por vía anal, para que no lo detecte el súper scanner? Los que transportan la droga ya lo hacen.

Puede ser divertido. Imaginaros la T4 o cualquiera otra terminal, con las zonas de embarque llenas de pasajeros arrodillados y con el culo en popa esperando a que les hagan una exploración rectal.

Calvito.

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