Publicidad:
La Coctelera

Atravesar el Atlas  en dirección a Ouarzazate y las kasbas patrimonio de la humanidad de la UNESCO es toda una aventura. Son casi 200 kilómetros de curvas, atravesando el puerto de Tizin Tichka de 2.265 metros de altitud en una furgoneta con conductor marroquí, una experiencia inolvidable.

Vista desde el puerto, la carretera parece una culebra, y así la llaman, "la cobra". Se ven varias aldeas pero es difícil distinguirlas, tienen el mismo color marrón del terreno que las circundan y además construyen pegados a la ladera de la montaña. Me llama la atención unas barreras levadizas que hay a la salida, o a la entrada según se mire, de los pueblos. Me dice el guia que son barreras de nieve, porque aquí cuando nieva cortan la carretera y bajan la barrera y ya no circula nadie hasta que limpian la carretera. Tres días antes de nuestro paso por allí las fuertes lluvias provocaron derrumbes que eran totalmente visibles porque ocupaban parte de la calzada.

A Ouarzazate la llaman la ciudad del cine porque hay dos grandes estudios instalados en la ciudad. Posee una kasba  interesante y muy bien conservada que estuvo habitada hasta el comienzo del protectorado francés.

De alli nos dirigimos a visitar una joya de la arquitectura beréber, la kasba patrimonio de la humanidad de "Ait Ben Haddou". Para llegar a esta ciudad donde se rodó la película "la joya del Nilo" hay que atravesar  el río saltando  encima de sacos de tierra, que cada medio metro comunican una orilla con la otra. ¡Es divertido! si no te caes.

La kasba tiene una parte en reconstrucción y resulta muy interesante ver como se edifica con técnica beréber. Me gusta esta ciudad, siguiendo al guia local, ataviado con su especie de  turbante azul recorremos sus callejuelas y, ¡oh milagro! no nos lleva a alguna tienda de alfombras. No me lo puedo creer.

Calvito

Los comentarios están cerrados