Publicidad:
Terra
La Coctelera

La plaza de Jemaa el-Fna es el espacio urbano más fascinante y sorprendente que he visto en mi vida. Hasta el momento ese puesto lo tenia el Speaker´s Corner de Hyde Park en Londres los sábados por la tarde.

La Plaza, rodeada de tiendas y restaurantes casi en su totalidad es el punto de partida de varios zocos agobiantes y kilométricos, que recorren la zona norte de la medina, entre la plaza y la mezquita y la madraza de Ben Youssef.

A pesar del aspecto caótico que produce todo está organizado ....... relativamente. Los puestos de zumos alineados a los lados, los de especias, prótesis dentales (habéis leído bien), minerales y demás curiosidades al lado derecho, entre las dos mezquitas, en el centro los restaurantes al aire libre, formando una maraña de pasillos envueltos con el humo de las cocinas. Y delante todo lo que os podáis imaginar: charlatanes, encantadores de serpientes, tatuadoras de gena, curanderos, músicos en grupo o en solitario, aguadores con sus estrafalarios y llamativos atuendos que casi cobran por mirarles, el tipo del mono que en el momento que te descuidas te lo planta encima, los que se entretienen jugando a atrapar botellas de refrescos con un arito unido con una cuerda a un palo.

Según avanza la tarde la plaza se llena más y no solo de turistas, también de marroquíes porque puede dar la impresión de que toda la plaza esta hecha para los turistas y no es así, somos una minoría al lado de los verdaderos consumidores de la plaza, los marroquíes. Ellos beben agua de los aguadores y no les pasa nada, las mujeres marroquíes son muy aficionadas a tatuarse pies y manos con gena, beben zumos, comen en los restaurantes al aire libre, van a los curanderos, forman parte mayoritariamente de los corros de los charlatanes.

Calvito.

Los comentarios están cerrados