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La Coctelera

A simple vista, el centro de Amsterdam parece un caos, miles y miles de personas y otras tantas bicicletas, transitan a diario por la plaza Dam, centro neurálgico de la ciudad. Lo mismo pasa en el barrio Rojo a escasos cien metros de la plaza y en el resto de barrios del centro histórico, pero solo es la impresión, se nota que todo esta muy asentado después de largos años de convivencia democrática, no como en España, que todo es "nuevo" y parece que esta por descubrir como en la novela de Garcia Marquez. Estamos a expensas de que los políticos de turno tengan algunas de sus geniales ideas para profundizar en la democracia. Paseo por la noche por el Barrio Rojo y no siento intranquilidad. Se ve gente con "mala" pinta, drogadictos, camellos, pero casi no ves policías y no te sientes amenazado. Algo que me llama mucho la atención y que también vi en Londres, es que las viviendas unifamiliares no tienen rejas en las ventanas y las vallas que las rodean son de metro y pico de alto, algo impensable aquí. Hay un ambiente de tolerancia que permite que establecimientos "poco" recomendables rodeen iglesias como la Oude Kerk. Sexhops con los escaparates explícitos, condonerias mostrando su mercancía, prostitutas mostrándose semidesnudas en cientos de escaparates, y no pasa nada, no se monta ningún escándalo. Se me erizan los cabellos solo de pensar que esto ocurriera en España.

Calvito.

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