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La Coctelera

Temprano nos dirigimos a la Centraal Station para coger el autobús a Volendam. Es una ciudad típicamente holandesa, con sus casas de madera de color verde en torno a un pequeño puerto pesquero. Bares, restaurantes, tiendas para turistas, todo muy bonito.

Hace un frío intenso y la niebla no permite ver el destino final de nuestra excursión, Marken, una aldea de pescadores al otro lado de la bahía. No logramos averiguar el porqué, pero lo cierto es que hoy no salen barcos para Marken. No tenemos mas remedio que quedarnos en Volendam y pasear por sus canales. En Holanda hay canales por todas partes, y aquí están congelados.

- ¡Joder! Con este frío no se mueven ni los patos, -digo mientras me bajo la boina hasta las cejas.

- Seria un milagro que se movieran, -dice mi rubia descojonada de risa- ¡son de plástico!.

- Joder con la lista, -pienso sin decir ni pío.

Que curioso que aquí, para dar mas ambiente tradicional holandés hasta los patos son de pega y en Amsterdam, los de verdad, están por todas partes.

A la mañana siguiente nos vamos en tren a Zaanse Schans que esta a veinte minutos. Es un complejo turístico creado en los años 60 para mostrar y conservar los tradicionales molinos holandeses y el estilo de vida rural holandes. Los hay para todas las funciones, para aceite, para grano, madera, pimienta, etc. Todos a lo largo de un canal que atravesamos en una barcaza para llegar allí. La visita resulta muy interesante y visualmente muy bonita.

Calvito.

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